Sergio portillo
Sergio portillo

Potosino nacido en 1941, que desde 1969 comparte su vida con su esposa María Rangel y es padre de tres profesionistas en cierne, Araceli, Marina y Olivia, ha encontrado en ellas la compañía y la comprensión que buscaba.
El maestro Portillo guarda felices recuerdos de su niñez, cuando su tía lo llevaba de paseo al rancho, de aquí su infinito amor eterno a la tierra y los paisajes del campo, él gusta de disfrutar del sol, la lluvia, el calor y aún de aquellos paisajes que a simple vista parecieran tristes o solitarios, esto lo exterioriza en su obra.
A decir del propio maestro, la pérdida de su padre a temprana edad y la responsabilidad de ayudar al sostenimiento familiar, fue el impulso para buscar un desahogo a las dificultades, lo cual encontró en la pintura. Desde niño, pintaba como un juego; es en su juventud donde y a pesar de las distracciones propias de la edad, reconoce la inquietud de profundizar más en la pintura, de buscar una orientación y mayores conocimientos, lo que lo acerca al Instituto Potosino de Bellas Artes.
El inicio de sus estudios en 1962, coincide la llegada del maestro Raúl Gamboa, así como con el fuerte patrocinio oficial que brindó al instituto el licenciado Miguel Alvárez Acosta; esto, aunado al gran interés del maestro por seguir instruyéndose dentro del arte, le permitió aprovechar todos los conocimientos e indicaciones de sus maestros, entre los que destacan José Guadalupe Pérez, Lizardi y Félix Dauajare. Con esto estaba dentro del camino del arte, pero el camino, como él mismo lo menciona, era difícil, había que echar mano a una férrea disciplina, dedicación y amor en el trabajo.
Y más difícil cuando el maestro debía colaborar con los gastos de manutención de su familia, lo cual conseguía trabajando como obrero en Ferrocarriles Nacionales de México, en esta etapa, como nos comenta el maestro, encontraba en el arte una salida para "hacer más llevadera su situación", y al terminar su jornada diaria salía de ese mundo y se trasladaba a otro muy distinto. Para él, el arte fue importante en la medida en que se transformó su realidad, ya que a través de los ejercicios académicos, logró mayor sensibilidad hasta hacerlo más humano, con otra perspectiva de la vida, desde entonces, esto es lo que ha tratado de infundir en su obra.

SEMBLANZA
Pintar para mí es un placer que disfruto mucho y me permite expresar lo que siento del mundo que me rodea, por ejemplo, las calles de mi pueblo, sus fiestas patronales, sus costumbres, sus tradiciones, los toritos del carnaval, los juegos pirotécnicos, el hombre en su trabajo, tanto en la fábrica como en el campo, lo cotidiano, etc.
Trato de partir de un tema y expresarlo a mi manera, muy particular, trato de volcar, en la superficie sobre la que pinto, lo que pueda aflorar de mi interior.
En el tiempo que tengo de recorrer este difícil campo del arte he tenido muchas satisfacciones como el hecho de exponer mi obra en diferentes galerías de prestigio, así como de ganar en algunos concursos, también de que mis obras hayan sido adquiridas por algunos coleccionistas. Otra de mis satisfacciones es la de ser útil a los demás al transmitir mis experiencias y conocimientos impartiendo clases de dibujo y pintura a los elementos que se inician en el arte.
Como pintor deseo representar dignamente, con mi trabajo, a mi "patria chica" como parte de la pintura mexicana.

EL ARTISTA
Su filosofía en la pintura, ha sido siempre expresar sus propios sentimientos, sin buscar comercializar su obra, jamás ha sentido la necesidad de pintar algo para lograr la aprobación de los demás, desde el inicio de su actividad creadora, "decidió tirarse al agua de lo desconocido, y cruzarla con sus propias posibilidades, sin temor a las críticas".
Sergio Portillo, pintor egresado de la Escuela de Artes Pl·sticas del Instituto Potosino de Bellas Artes, actualmente maestro de figura humana y pintura en esa InstituciÛn, es uno de los m·s sÛlidos valores dentro de la pl·stica potosina, a su capacidad did·ctica, suma una interesante trayectoria como pintor, con estilo perfectamente definido, dominio de la tÈcnica, bases firmes y gran imaginaciÛn que le permite incursionar con Èxito dentro de un personalÌsimo surrealismo que le ha hecho merecedor a los elogios de la crÌtica y del p˙blico.
Portillo toma el mundo que lo rodea, en especial del legado arquitectÛnico de la ciudad y sus alrededores, viejas construcciones, arquerÌas, templos semiderruÌdos o el paisaje mismo, los elementos que le servir·n como punto de partida, para crear un universo fant·stico donde se mover·n sus estilizados personajes, conformando un mundo donde se entremezclan las realidades y los sueÒos, conjunciÛn que da origen a una uniÛn de paisajes y figuras.
El paisaje cotidiano sufre un cambio en la pintura de Portillo, se transforma en m·gico, el claroscuro con sus luces y sombras metamorfosea los edificios o el contexto haciÈndolos irreales, parte de un mundo que se alza en busca del epicentro mismo, del origen de las cosas, es como un canto que se eleva par dar cabida a los seres que lo pueblan.
La figura humana en Portillo se desmaterializa gracias a las transparencias que utiliza, para volverse luz, la carne misma se vuelve luminosa y deja ver el sostÈn del esqueleto, transfigurado, mero punto de uniÛn y contacto con la materia, idealizado y sintetizado, deja de ser hueso para volverse insinuaciÛn.
Artista con amplia trayectoria dentro de las artes pl·sticas, autor de una obra que re˙ne calidad, dominio de las tÈcnicas y creatividad, Sergio Portillo es sin duda uno de los pintores m·s serios y profesionales de nuestra ciudad, su curriculum comprende exposiciones en las m·s prestigiadas galerÌas de varias ciudades de la Rep˙blica, la crÌtica lo ubica como uno de los m·s destacados representantes del surrealismo, gÈnero que no tiene muchos seguidores por las dificultades que plantea.
Sergio Portillo es el creador de un mundo pleno de color en el que las figuras y el paisaje se estilizan para formar un universo onÌrico, un mundo poblado de seres policromos que crecen al ser tocados por la luz, pues sus figuras transl˙cidas parecen surgidas de la luminosidad del paisaje, son parte de las transparencias y de las obras mismas, pues hasta en los oscuros existe la vibraciÛn lumÌnica que las sit˙a en una dimensiÛn misteriosa, llena de sugerencias.
El surrealismo de Sergio Portillo tiene elementos personalÌsimos, da a sus figuras caracterÌsticas de tipo regional, pues recrea al pescador que se desliza sobre un lago tranquilo de espejos de luz, con redes formadas por rayos de luna en un horizonte roto en mil fragmentos caleidoscópicos que irradian su propia luz, recrea tambiÈn al campesino que refresca las agobiantes jornadas verdes de selva y de flores en el azul de las cascadas, espejos que reflejan la rica gama de la vegetaciÛn de los bordes del rÌo, rÌo canto, rÌo agua, rÌo luz, rÌo formado por hierbas y por hojas, hojas azules pintadas de nubes y de cielo, espejos de mil espejos m·s, pues fragmenta la superficie en trozos de luz.
Portillo es ante todo un excelente dibujante pues para ser surrealista se necesita tener una formaciÛn sÛlida y Èsta sÛlo se obtiene dominando el dibujo pues es la estructura en la que se sostiene la obra de este notable pintor, excelente colorista, pintor de paisajes y de hombres vueltos luz.
ARTISTA PLÁSTICO POTOSINO
29 de enero de 1941